Restaurante 24 Horas
Trampillo bajó del autobús y dirigió sus pasos al restaurante “24 horas Café”, el tiempo había transcurrido largo durante el viaje y en ese momento, a las 5:00 AM, él se sentía hambriento. El era un cómico, un payaso callejero que buscaba ganar algunos centavos para poder continuar su viaje, y como no traía dinero, realizaría el clásico “come ahora y paga después…si te alcanzan”. Su estomago pareció festejar la idea.
El sol no saldría hasta pasadas las 6:30 y aprovecharía las sombras para escapar de sus posibles futuros perseguidores. Entró, y habiéndose sentado, pidió el menú, ordenó y en seguida, devoró. Al final, pidió un vaso de agua, bebió y se levantó con disimulo. Dio unos pasos al baño y repentinamente, cambió de dirección y corrió hacia la puerta. Se encontraba ya afuera cuando una poderosa mano lo jaló de vuelta al interior del negocio..
Trampillo volteó por un instante a mirar y se encontró con el inexpresivo y extraño rostro de un enorme mesero, luego se sintió levantado en vilo, arrojado al piso, y posteriormente arrastrado hacia la oficina del gerente.
Momentos después, el gerente catalogaba la situación tras ser enterado de la fechoría cometida por su "cliente", luego, dictó su veredicto:
- Usted se quedará con nosotros hasta entrada la noche, si es que nos dura... el sentimiento que nos causó su mala acción. Con eso pagará haber desayunado de esa manera en “24 Horas Café”. Jas, por favor, llévate al caballero a la cocina.- Y Jas cumplió su tarea.
Eran las 11:30 PM cuando el vigilante de la caseta de la autopista, llegó al restaurante a cenar. Ordenó. Le sirvieron. Tomó los cubiertos, partió la hamburguesa por la mitad, luego, en cuatro partes; Se llevó a la boca una porción mientras meditaba:
- La gente en este pueblo cada vez tiene menos sentido del humor. ¡Qué raros son! No pueden reír, sólo hacen una mueca. Debería preocuparme menos por esos detalles, así son estos lugares, siempre tienen gente con extrañas costumbres y nada comparten con los forasteros…- El hombre deglutió, y luego, dijo para si mismo en voz baja:
- ¡Esto me gusta!- Miró a su hamburguesa y sonrió como a quien le cuentan un buen chiste. El gerente alcanzó a escuchar aquello, volteó y guiñó a su cliente.
corrección 2011, 2023...

Frase favorita: "Yo sólo sé que no sé nada."
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